Desde luego,
bajo mi corto entender,
si se lo permitimos
los nacionalismos
las preparan de Amancio.
Son insaciables.
Mi tío Andrés,como le tocó vivir
en Burdeos la segunda guerra mundial,
se cogía unos cabreos mayúsculos.
Recuerdo cuando nació el PANCAL...
ponía verdes a los jesuitas que andaban
involucrados en ello.
Les invitaba a dejar, según él,esas
estupideces y a centrarse en trabajar
como es debido en lo fundamental
y dejarse de tonterías.
Dorita.
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