domingo, 18 de enero de 2026

Escrito 396

 Hacía requiem in pacis con plumilla

y tinta china.

Auténticas obras de arte y me las metía 

en mi buzón.

Claro por supuesto con mi nombre 

edad y supuestamente el día en que había 

muerto.

No salíamos de la policía.

No contento con ello, empezó a 

meterme balas de verdad.

Es que como había sido funcionario 

de prisiones tenía armas de verdad.

Por aquellos entonces no era yo sola

su obsesión.

Recuerdo que había comprado un coche

de alta gama de los que tienen 

cuatro circuitos.

Como bebía mucho chocó contra otro

coche cerca de Adarzo.

Pegando a Santander.

Dorita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario