miércoles, 18 de enero de 2017




Al esquelético

rosal

no le queda

ni una hoja,

ni una flor.


Al pasar

me mira.


Gira,

cual camaleón,

sus grandes ojos

hacia  su corazón.


Acariciando,ya,

la imagen

de las rosas

que en abril,

floreceran

para mí.

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