martes, 31 de enero de 2017



Como se ríe

la niña,

cuando se mira

en el agua.


Que candor,

que inocencia.


Trenzas de oro

y ojos que al mirar,

-siendo capaces

de las aguas traspasar-,

la devuelven

a la tierra,

cubriendo de gracia

su caminar.



Niña mía,

que ante ti

tienes la vida,

los campos

de trigo verde,

las rosas,

las azucenas.

Sé recatada,

sé pudorosa.


Esta vida,

que ante tus ojos

el día desgrana,

hay que vivirla.


Y reclama....

la prudencia,

la osadía

y un sin fin de cosas más.


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