Si, decididamente,
la poesía
es una lengua
ancestral
y diferente.
La música
del viento,
la de los pájaros,
la de las olas del mar.
Los silencios
musicales
del enramado bosque,
en invierno.
La de la ardilla
comiéndose
una piña.
La del arroyo...
inconfundible cadencia.
El crujir
de las hojas,
bajo los pies.
Esa música,
desde el comienzo
de los tiempos,
se metió
en las palabras
originando
la poesía.
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