las farolas del parque.
Largas noches
las de Enero.
Los pequeños,
en sus casas,
juegan
con el sonajero.
El parque,
de nuestro barrio,
se queda
desierto
y triste.
Solo elegantes farolas,
forjadas en hierro
y de negro
pintadas,
con sus amarillos
focos,
iluminan
calentando
a los árboles
las copas.
Las farolas,
cual los faros
que orientan
al marinero,
atraen a pajarillos
que duermen
sobre las ramas
acurrucados
y calentitos.
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