martes, 24 de enero de 2017



El sol

de la madrugada,

con sus soberbios

colores,

deja reposar

sus rayos

sobre el cristal

de la mesa

donde leo,

donde escribo.

Los claroscuros formados,

largas franjas

con sus partes luminosas,

ponen en evidencia

todas las motas de polvo

depositadas.

-Magnífico cuadro abstracto-

En cuanto me levante

desaparecerá

por  dos o tres días.

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