El sol
de la madrugada,
con sus soberbios
colores,
deja reposar
sus rayos
sobre el cristal
de la mesa
donde leo,
donde escribo.
Los claroscuros formados,
largas franjas
con sus partes luminosas,
ponen en evidencia
todas las motas de polvo
depositadas.
-Magnífico cuadro abstracto-
En cuanto me levante
desaparecerá
por dos o tres días.
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