Mi profesora
de química,
"Ibarreche",
me convenció
de no actuar
como los borregos
y de no hacer
lo que todo el mundo
hace.
Conocí una musicóloga
valenciana,
en Estrasburgo,
con igual
filosofía.
Al terminar
un concierto,
se decidió
a atravesar
un espacio
que nadie
utilizaba.
resultó no ser
ni puerta,
ni salida alguna.
Pulcro cristal
que astilló,
la nariz
de mi amiga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario