Te amé
con transparencia.
Descubrí
la luz de tu existencia.
No pidiendo nada.
No queriendo nada.
Solo siendo.
¿Que hay de malo
en ello?.
¡Si esto me sucede
no solo con personas,
sino también
con todo lo creado!.
Más con sorpresa
quisiste
intelectualizarlo todo.
Lograste
que acudiera
al pensamiento.
Se rompió,
para siempre,
la magia
del momento,
la magia
del encuentro.
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