lunes, 16 de enero de 2017



las gotas de agua,

-de diferentes dimensiones-

fruto de la condensación

del vapor producido

al cocinar

mis coles de Bruselas,

depositadas

en la parte interior

de la tapa de cristal,

-formando

casquete esférico-,

son de una belleza

espectacular.

Van evolucionando,

agrandándose

hasta romperse

y se van deslizando

hasta el borde.

Las variaciones

en las pequeñas

son más lentas.

El efecto óptico

de las coles,

-allí a lo lejos-

en el fondo......

me recuerdan

a las vidrieras

de las catedrales.


Pero......

claramente

superan a estas

en grandiosidad.


Vuelve el gozo,

la satisfacción

a mi estómago.






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