Aquí estoy,
un día cualquiera
de Enero.
Lentamente
sobre el fuego,
la calabaza
va cediendo
su textura.
Se queda
blandita.
Batidora
en mano,
la reduzco
a un suave
y reconfortante
caldo.
Al tiempo.......
el jardinero
va
-rápidamente-
las adelfas
podando.
Feuchas
las va dejando.
Cualquiera diría.....
que en cuanto
llegue abril,
las flores
han de ser mil.
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