Quiere la luna bailar
y por traje
ha elegido
los encajes
de la mar.
Ya se ha puesto
engalanada.
Abalorios
y puntillas
hacen relumbrar
su cara.
No es de extrañar
que por la noche,
cuando la ciudad
se calla,
haya un muchacho
del sur....
al que tiene enamorada.
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