Cerca de mi casa,
en un edificio de piedra
anciano y desconchado,
una planta de Acanto,
robusta
y bien plantada,
canta
a las bellas artes.
Esa forma, suya,
de pasar
inadvertida,
con timidez esconde,
su esmerada,
exultante
y embriagadora belleza.
Entre el verdor
de sus hojas......
se olvida del color,
cediéndiselo
a las que necesitan
llamar más la atención.
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