domingo, 12 de febrero de 2017



Cerca de mi casa,

en un edificio de piedra

anciano y desconchado,

una planta de Acanto,

robusta

y bien plantada,

canta

a las bellas artes.


Esa forma, suya,

de pasar

inadvertida,

con timidez esconde,

su esmerada,

exultante

y embriagadora belleza.


Entre el verdor

de sus hojas......

se olvida del color,

cediéndiselo

a las que necesitan

llamar más la atención.


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