He viajado
hasta Bilbao.,...
visité
la catedral.
No está mal.
Lo más bello
del lugar...
los limoneros
del claustro.
¡No me cansaba
de contemplar!.
Entre un verde,
lustroso,
de hojas acharoladas,
pendían los limones
con una gracia
singular.
Me dijeron
que el secreto
estaba en el jardinero.
¡Y lo creo!.
Ni en Murcia,
ni en Novales,
se encuentran
mejores ejemplares.
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