jueves, 16 de febrero de 2017



En ribazos y laderas,

bordeando los caminos,

encontramos las encinas

tan enteras,

tan serenas.

Sus coriáceas hojas.....

de un verde nada estridente,

bien matizado y templado.


Desde allí,

desde los bordes,

contemplan.....

los trasiegos veraniegos

de las gentes andariegas

que van deprisa,

con la aurora,

a recoger las cerezas

a sus "piezas".


Y tras la larga jornada......

a la vuelta, allí siguen contemplando,

viendo pasar a los mismos

sudorosos y cansados,

dejando algunos cerezos

aligerados.

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