Enjaulada
en la gélida tarde..........
mi corazón reclama
paseos por Cardeña.
El sonido
de la risa........
brotando, libremente,
tras de cualquier palabra.
El frío castellano
azotando la cara.
La entrada
al Monasterio.
El silencio.
El canto de los monjes
con su cadencia eterna.
Cual manantial
vibrando,
con gracia,
entre las piedras.
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