martes, 14 de febrero de 2017
Pensando
en el tiempo pasado,
dando clase en Burgos.
Recuerdo.......
como todos a una
discurríamos......
en las mejores ideas
para las redacciones.
No puedo olvidarme
de aquel mozalbete
que, un buen día,
nos introdujo
en el misterioso personaje
de Doña Rigoberta.
Con minuciosos detalles
explicó....
que había nacido
en su pueblo,
marchándose a Australia
en su juventud.
Allí se casó....
viviendo
placida y cómodamente.
Tal nivel alcanzaba
lo que nos contó
que creíamos
ver a sus hijos
y el estilo de vida
que allí ella
llevó.
Un buen día,
de su muerte
repentina
-ataque cardíaco-
nos participó.
De como su familia
quedó consternada.
Y aquí viene
el golpe......
Según él,
el mismo día
que fuera , en Australia, enterrada.....
en Villasante
apareció.
Aireando
su decrépita casa.
Retejando el viejo tejado.
Poniendo tiestos
en todos los rincones.
Empezó a frecuentar
el grupo de mujeres
que por las tardes
jugaban a cartas.
Los lunes el chico.....
a nuestro grupo llegaba
relatando
con desparpajo y gracejo......
lo digna,
elegante,
discreta,
distinguida
y hasta guapa
que aquella mujer
parecía.
En el pueblo......
nadie sabía
que ya había muerto.
Solo su madre,
intima amiga
de una de sus hijas,
quien no daba crédito
a lo que sus ojos
veían,
pero que guardaba
profundo silencio.
Como con los pimientos
del Padrón que
"unos pican
y otros no",
en nuestro grupo.....
unos lo creían
y otros no.
Al fin ,
cuando mis amigas y yo
quisimos ir
a Rigoberta
descubrir........
Sebastián
terminó por admitir
que todo fue fruto
de su imaginación.
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