Cuando....
a tu mente llega
la tristeza
del alma.
La angustia
de no ser comprendido.
Separación forzada,
por terceros,
de personas
con las que te sientes
como anillo
en dedo.
No queda
otro remedio
que la calma.
Cortar un limón
en dos pedazos.
Estrujar con fuerza
una mitad
y gota a gota,
verter su zumo.......
hasta ver la herida
bien cicatrizada.
Y vivir
y seguir viviendo......
que la fuerza
no viene
de lo externo.
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