miércoles, 22 de febrero de 2017



Santander,

inmensa caracola,

receptora

de los más bellos

sonidos.



Acurrucada.....

y tal vez

adormecida.



Cuando,

tras el duermevela,

abre sus inconfundibles

ojos,

cambiantes,

soberbios,

soberanos,

se contempla

en el infinito

cantábrico

espejo.

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