Los días soleados,
la brisa acariciándome en verano,
el viento,
el repiqueteo de la lluvia
que no cesa....
han ido aplacando,
calmando mi carácter impulsivo.
El transcurrir del tiempo
me ha regalado
un sello especial,
una impronta....
que me permite admirar,
valorar ,
mimar....
a los que por encima
de mis terremotos y tormentas,
sin reparar en desvaríos,
continúan a mi lado;
trabajando día a día
y disfrutando
de este gran regalo
que es la vida.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario