En la mente,
en las cosas,
mil tesoros.
Todos ellos guardados
con candados.
Recelosa.
¡Que no sean tocados!.
Esto es "mío".
Cuando el fuego
me sacude y me estremece
todo ello...
pasa a ser ceniza.
Pasado ese tiempo.
El de la tormenta.
El de la lava arrasante.
El del sol abrasador.
Tiempo de los ojos grandes.
Ojos tocando lo infinito.
Vuelve mi esclava
a buscar ansiosa
lo que dice ser..."lo suyo".
Dorita.
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