Se acostumbró
a los milagros.
Ya no podía vivir sin ellos.
El Sol salía todos los días.
El viento acariciaba su cara.
Las nubes corrían por el cielo.
Las lagartijas se calentaban al Sol.
Las rosas eran preciosas.
El jazmín olía muy bien.
Y así .....
fue escribiendo...
todos los Milagros.
Cada día comprobaba
que todo era bueno
y estaba bien.
Dorita.
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