Lo es quien da.
El que se entrega
y se desgasta ..
sin esperar
recompensa alguna.
Su premio se fragua
en cada instante,
ennoblecido
el aire que respira.
Vencedor
el que recibe.
Si en el instante del regalo
no reconoce
la grandeza del momento,
llegará un día,
que al ofrecerse confiado,
acudirán,
cómo rayos,
del recuerdo
todos aquellos que construyeron
su sólida estructura.
Dorita.
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