Nos conoce como nadie;
lleva , en sus cuentas de Rosario,
la historia ensartada
de lo acaecido.
La brisa, trotecillo alegre,
calma acariciando...
prepara una noche
placentera.
Tormentas y galernas
nos sacuden
en busca de respuesta.
Ante la incuria,
la indolencia,
trombas,tornados y tifones
intentan despertarnos
de esta horripilante pesadilla
que nosotros hemos forjado.
Dorita.
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