No fue lo peor,
de todo aquello,
el dolor sufrido
en el costado.
La herida fue sellada.
Hoy, casi ni la siento.
Lo terrible
la confianza mancillada.
El perdón sincero.
Quedaron las cenizas
de las llamas.
El blanco inmaculado
por ellas ha sido alterado.
Volvemos a tratarnos
sin reservas......
pero falta
el brillo inmaculado.
Dorita.
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