No gusto
de despedidas,
ni de cosas prohibidas,
que cuando a ellas sucumbes
te dejan sabor a sal.
Amo los ojos
que por eternos
aparecen
en toda cara que sonríe.
Amo las hojas viajeras
que hacen gala del color.
Amo el Arcoiris
compañero de la lluvia
y pregonero del Sol.
Dorita.
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