En las líneas de tinta
se adivina
la grandeza
de estas almas que perciben
el jazmín y la lavanda
cuando tras los cristales
un manto blanco
la Tierra empapa.
Sonrisa permanente
que contempla
el hilo de oro
con que la Naturaleza teje.
Las vicisitudes
en el corazón se subliman
por ser almas
eternamente enamoradas.
Dorita.
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