A uno
le entran ganas
de cerrar
puertas y ventanas,
meterse en la cama,
trancar
la puerta de entrada
y ya nunca
+
salir;
la llamada
de los pájaros,
el Sol brillando
a raudales
y esa yedra que golpea
levemente en el cristal
logran cambiar
mi decisión.
Tomo un café calentito
y me voy a caminar.
Dorita.
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