Conservo,
de tí,
aquellas miradas
sin palabras,
no las necesitábamos.
Aquel tiempo
cuando la posibilidad
aún existía.
Todo fue truncado.
No por mi falta
de valentía,
sino por tu inmadurez
y por seguir viviendo
en un pasado
que nada tenía que ver
con lo vivido.
Recuerdo
haberlo verbalizado.
Eras noble,
eras directo.
No sé
lo que habrá hecho contigo
la vida.
Dorita.
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