domingo, 27 de febrero de 2022

Negra Helada

 Ya andaba mi alma

acostumbra

al sosiego y a la calma.

El jardín

cultivado, día a día, con esmero

se va 

de tal forma embelleciendo

que agradecido

cualquier nueva planta

acoge,

mima y preserva.

Verdes y frescos los arbolitos

van cogiendo corpulencia.

Las hortensias y rosales

hacen brotar sus yemas

esperando

un bello desenlace

en la cercana primavera.

Ajena andaba yo

del mal agüero,

la helada negra

me pilló desprevenida.

Sólo la confianza en la Vida

evita

mi caída

a los infiernos.

Dorita.


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