jueves, 17 de febrero de 2022

Naufragio

 Con afán

que el pan de cada día

no faltara,

se embarcó

en aquel pesquero.

Dejó su tierra,

se fue alejando

de su gente,

de su lengua.

Salió valiente,

marinero bravo

que jamás

por su vida temiera;

Quiso el destino

que aquel martes

la galerna

de madrugada 

les sorprendiera.

En su imaginación

todos presentes.

Por los últimos abrazos

mil vidas hubiera dado.

No solo fue el sentir

que su vida y los cuidados

se acababan,

peor el contemplar

como la desesperanza

a sus compañeros

empapaba.

Puñales

en su corazón clavados

los lloros de su Villa de Pitanxo.

Dorita.


No hay comentarios:

Publicar un comentario