También el árbol
ve sus hojas
deshacerse.
Su vigor
siente disiparse.
Esquelético,
en letargo mortecino,
enmascarando
su vida latente.
Llega un día
que la tierra es golpeada
y comprende
y derrama su energía
y el sol la sigue
y una nueva primavera
aparece.
Dorita.
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