jueves, 1 de enero de 2026

Escrito 195

 Había entre ellos una niña

de mi edad.

Entablamos amistad y yo quería 

que me la dejaran llevar a mi casa

para que durmiera conmigo.

No lo conseguí.

Sanos y salvos se fueron del pueblo 

los gitanos cuando la nieve desapareció.

Pasado bastante tiempo un día 

comiendo nos contó mi padre

que viniendo de Rucandio a Medina 

de Pomar le pararon en la carretera

un grupo de gitanos diciéndole 

si no se acordaba de ellos.

Mi padre no idea.

Le refrescaron la memoria relatandole 

su aventura en nuestro pueblo.

No le quedó más remedio

que ir con ellos a su casa y comer 

y beber con ellos.

Dorita.

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