Lo voy a escribir porque
no quiero dejar de contar algo
de lo que para nada estoy orgullosa
y sí borraría de mi vida.
Al llegar de Strasburgo,por consejo
de mi prima empecé a recorrer
distintos lugares para encontrar
trabajo.
Con tan buena suerte que di con un
ingeniero de montes que me dijo
entra a trabajar porque te necesitamos
y van a llegar ayudas de Europa
y en cuanto esto ocurra se te pagarán
tus trabajos.
Me sentí la mujer más feliz del mundo.
Se me asignó la zona de Montes Obarnes.
Se trataba de declarar todos estos
terrenos en los que estaba incluido
Rucandio lugares especialmente
protegidos por su riqueza
medio ambiental.
Hasta aquí todo perfecto.
Dorita.
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