Al tío Andrés le tenía deslumbrado
su belleza.
Claro ... jamás había contemplado
todos sus virulentos gramos
que quedaban enmascarados debajo
del maquillaje.
Ella estaba totalmente deslumbrada
por Carolina de Mónaco.
Yo alucinada con los comentarios respecto
a la belleza provenientes de ambos.
La caia genial.
Vamos me quería.
Recuerdo que me dijo:
"No dejes de leer a Garcia Márquez...
la bellísima historia de los Grandia.
Cien años de soledad.
No te desanimes al comenzar
y aguanta las cuarenta primeras
páginas.
No te vas a arrepentir".
Cierto.Seguí al pie de la letra
sus consejos.
Dorita.
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