domingo, 4 de enero de 2026

Escrito 223

 ¡Solo se le ocurrió decir eso!.

Pero no solo esto.

Resulta que un día me llama

una monja de la Enseñanza que no 

conocía de nada.

Habría llegado al colegio después 

de irme yo.

Me pide que por favor vaya a charlar 

con ella.

Cagate lorito....

me empezó a hablar de aquel hombre

y que era amigo suyo y que llevaban

juntos grupos de espiritualidad

y no contenta con ello se lanzó

a contarme problemas que tenían los chicos y chicas

que pertenecían a los grupos.

Patético.

Osea que el buen hombre se había 

dedicado a airear mi enamoramiento.

Me acuerdo que mentalmente 

metí nuestra amistad en un ataúd 

y la enterré.

Dorita.


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