Pero bueno esto último que he relatado
pasó mucho tiempo después.
Me llevaron a Medina y allí me quedé.
No pintaba la cosa muy bien.
Me había pasado la vida estudiando
y estaba allí en Medina con mis padres
ayudando en la tienda.
Sin oficio,ni beneficio.
Yo no me planteaba en ese momento
nada mejor.
Más bien estaba en shock.
Todo me parecía mucho peor de lo imaginado.
Me parecía horrorosos hasta los periodistas
pronunciando el francés cuando
ellos pretendían que pareciese
que lo hacían fenomenal.
Mis padres me preguntaron que a que me
pensaba dedicar.
Les respondí que iba a abrir una
floristería que mi padre me cultivaba
las flores y que yo las vendía.
A ellos aquella ocurrencia les pareció
una estupidez.
La verdad es que tenían razón.
Dorita.
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