La experiencia dentro de Loyola
fue muy buena.
No tenía que entrar hasta la cena
y mi marido me dejó después de comer.
Me acerqué a la Iglesia que hay fuera...
impresionante.
Empezaba la misa y fue completa
en euskera.
Me encantó.
Sobretodo los cantos.
Las personas del país Vasco cantan muy
bien pero en euskera su entonación
es sublime.
Merecía la pena aprender esta lengua
para poder cantar en ella.
Después el retiro dirigido por Moratiel
algo casi sobrenatural.
Habría que haberlo vivido para que
alguien se hiciera a la idea.
Algo tendría este hombre que hasta
"El loco de la Colina" se fijara en él
queriendo saber como había llegado
a esa forma de entender la existencia.
Dorita.
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