Al final solo quedaban dos hermanos
que tenían que ser recogidos por otro
mayor que se quedó dormido.
Los recogió su madre cuando llegó
de trabajar y constató que los dos
pequeños no estaban en casa.
Esto al fin y al cabo...
dentro de lo normal.
El problema fue cuando le dije a la otra
que llevaba cuatro horas en la academia
y que la iba a bajar al bar de sus padres.
Empezó a llorar como pocas veces
he visto hacerlo.
Se agarró a un cogin,se metió debajo
de una mesa y que de allí no la sacaba
que ella quería quedarse allí.
Me cargué de paciencia y la expliqué
que tenía que cenar con mi marido
y que ella tenía que estar con su familia.
¡Qué difícil lo tengo con esta niña!.
Me quita el sueño.
Dorita.
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