domingo, 11 de enero de 2026

Escrito 295

 Este hombre aseguraba que solo 

mi presencia en si casa le hacía sentir mejor.

Y ya no te quiero ni contar

como se sentía después de lo que se nos

había enseñado.

Mejoró.

Los médicos decían que era cierto 

pero que su muerte llegaría en breves.

Todas las mañanas iba a su casa.

Allí tomaba un café.

Después los pases.

Al ver que no se moría y mejoraba

decidieron comprarme un coche de segunda 

mano para que así pudiese estar 

más disponible por si en algún momento 

me necesitaban con urgencia.

Lo que fue al principio un acto altruista 

se transformó para mí en una obligación.

Sin saber si.lo.que hacía era lo correcto.

Llegó el fin de curso y yo me fui 

con mi familia a Medina de Pomar.

¡Qué liberación!.

Al volver a Salamanca después del verano 

me encontré con que había muerto 

en Madrid.

No me sentí culpable a pesar de que este

hombre dijo antes de morir que si hubiera 

estado a su lado él no hubiera muerto.

Dorita.


No hay comentarios:

Publicar un comentario