lunes, 12 de enero de 2026

Escrito 305

 A este presente 

me dan ganas de abrazarlo 

para acallar su llanto.

Lo mismo que hago

cuando mi alumno autista

empieza a llorar sin control,

sin que me pueda explicar 

el porque de su comportamiento.

Poco a poco en mi regazo,

entre mis brazos

se va calmando.

Dorita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario