Nunca he tenido autoridad.
A pesar de ello...
me han considerado muy buena
profesora y yo lo agradezco
porque me pesa,en muchas ocasiones,
el no haber sido capaz
de llegar más lejos mucho, muchísimo...
hasta demasiado.
A veces era tal la camaradería
que me diferenciaba muy poco
de mis alumnos.
Terminaba tan agotada que al día siguiente
cuando tenía que dar mi clase
de siete a ocho de la mañana no había
forma de abrir los ojos.
En más de una ocasión eran los
alumnos que al vivir encima de la academia
me llamaban a gritos y yo salía escopetada.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario