martes, 13 de enero de 2026

Escrito 320

 En Rucandio,nos fuimos comprando las 

pinturas los unos  los otros.

De esta manera casi todos tenemos 

pinturas de otros.

El párroco quedó encantado y se lo comunicó al arzobispado 

que alabó mucho nuestra iniciativa 

y se animó a poner dinero para 

la reconstrucción del campanario.

Mi madre por su parte buscó a un albañil 

para que eliminara las polillas de las 

maderas del suelo y le dejara adecentado.

El caso es que según me ha comentado 

la Blanca,mi amiga de la infancia,

y durante décadas la alcaldesa de Rucandio,

un señor mayor se puso en contacto con el

Arzobispo para comunicarle que en sus ratos libres iba a poner iluminación al edificio.

De momento yo aún no lo he visto.

Al parecer está en ello.

Dorita.



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