Recuerdo que una alumna
me regaló un perro hijo de una perra
increíble que trabajaba para la policía.
El padre de mi alumna era el encargado
de la perra.
Yo al principio emocionada.
Después...
¡Qué historia con el perro!.
Era muy protector y se unió de tal forma
a mí que no se separaba ni para dormir.
Tenía que dormirme poniéndola mi mano
sobre si lomo.
A cualquier ruido me despertaba.
Y salía a las puerta y despertaba
a todos los vecinos.
Al final agotada, les dije a mis padres
que preguntarán a los clientes si alguien
estaba interesado en este perro.
Sí,un matrimonio de personas mayores
que habían cambiado el piso
por una casa de campo estuvieron
encantados en quedarse con él.
Mis padres me dijeron que estaban
emocionados con el animal.
Se me olvidaba contarte que en una
ocasión tuvo lombrices y gordísimas.
¡Qué asco!.
Además como.no se quería quedar
solo en casa tenía que bajarle a la
academia.
Dorita.
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