Cuando llegue a Santander a vivir
estaba agotada.
Rechazaba el seguir dando clase
y me metí a hacer un curso en los
Laboratorios Arroyo.
El jefe era un encanto.
Le dije que tenía los cursos de doctorado
y que si me dirigía la texis doctoral.
Aceptó pero cayó enfermo
de cáncer,muy agresivo,de médula.
Lo cierto es que no sé si sería por
recomendación de los médicos de
Valdecilla o por iniciativa propia
fue a Francia a ser tratado y finalmente
murió.
Terminé otra vez en la enseñanza y desde
que volví a ella aquí en Santander
hasta hoy han pasado más de treinta
años.
Vividos muy intensamente.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario