El hombre insistió en que por favor
fuésemos a verlo ese mismo día.
Nos pareció muy bien porque había urgencia.
También por si parte la tenía.
El piso nos encantó.
Grandes ventanales,muy soleado...
Este señor se desmoronó y nos contó
que se había metido a comprarlo
pensando en que iba a poder pagarlo
pero que no estaba siendo posible.
Era peluquero y esta si segunda vivienda.
Tenía caballos y los hijos que eran cuatro
no querían renunciar a ellos.
El caso es que se había metido en la hipoteca para ir pagandolo pero no le fue posible y durante tres años no había entregado al banco el dinero de cada cuota.
A pesar de que al parecer era una familia muy conocida en Santander el Banco después de haberle dado muchos avisos
había tomado la decisión de que si no pagaba todo lo que debía el lunes procedía al desahucio.
Nos dijo que si nos quedábamos con él
nos lo dejaba en el mismo precio que lo había comprado tres años antes.
En eso quedamos pero Jesús le dijo que del dinero que iba a pagarle le descontaría todo lo que debía de agua ,luz y de la comunidad.
Así lo hicimos.
Seguimos viviendo en el mismo piso comprado ese día.
Dorita.
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