Acepté, acepté al Manolito.
Hombre,el hecho de apuntarme desde
el primer momento a la escuela de idiomas
me ayudó.
Por las tardes sola hasta cuando llegaba
Jesús que como.se pasaba los días
en Ciudades cercanas y no tan cercanas
la mayoría de las veces llegaba
pasadas las diez y en ocasiones
a las once.
Con el Manolito, por las tardes,
empecé a sentirme mejor.
Pero un día me dijo:
"Señorita,tengo amigos que van a particulares y les he preguntado pero
a ninguno le tienen tanto tiempo como
usted.
Se lo he dicho a mi madre pero no me hace
caso.
Sabiendo esto,¿ podría usted dejarme salir
antes?.
Me dió pena el muchacho.
Dorita.
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