viernes, 6 de enero de 2017




Este frío

de Enero,

que me pone

el gorro

en la cabeza,

no impide

mi rutinario

paseo.

Mal dicho

rutinario.

Pues.......

no es rutina

descubrir,

cada día,

la mar.


Como a una amiga,

que, al quererla,

su presencia

te trae.....

mil y un matiz,

mil y una sorpresa,

que te agrada,

enorgullece

y afianza

esos lazos

que hacen que,

sin la material presencia,

descanse

suavemente

en tu consciencia.

Pues así,

la mar.....

cada día

me trae

su aroma

y su grandeza.


Ese derroche

de color

que es infinito.


En ocasiones

duro,

y otras

derramando

toda su dulzura.

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