martes, 10 de enero de 2017



Los castaños,

que contemplo

desde mi ventana,

se  han quedado

esqueléticos.

¡Ni una sola hoja!.


Sus ramas

se tejen en filigranas.


¡No solo yo

sola ,quien

los admiro!.


A su lado,

unas robustas

encinas,

quisieran

darlos amparo.



Les basta con acoger,

a unos tiernos pajarillos

que entre sus tupidas

hojas,

se duermen

como chiquillos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario