jueves, 9 de febrero de 2017



Cuando te encuentras

tranquila,

enseñando........

y por la puerta entornada,

aparecen

unos ojos profundos,

una amplia sonrisa.

Y al fin reconoces.....

¡Es Laura!.


Llega contando,

con alegría desbordante

en su cara,

que está trabajando

y que aquello

si que es lo esperado.


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Cientos de mariposas

parecen bailar

a tu lado.


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En su cara ves

la otra Laura.

La que llegó

a tu casa.....

hace años.


La que enseguida

se ajustó

al ritmo marcado,

al trabajo,

al esfuerzo.

La que no se cansaba.

Y si se cansaba

no te lo decía.


Sin contar el tiempo,

sin mirar las horas,

las dos fuimos soñando

con que un día.........

ella estuviera

en un hospital

trabajando.



Esos ojos,

esa sonrisa......

recompensan

todo aquel tiempo......

"bien" trabajado.

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